En 2024, tuve la oportunidad de visitar el museo del niño en Bulgaria: Muzeiko.
Amo ir a museos, en especial los que son dedicados al juego y al aprendizaje lúdico, y no pude evitar analizar algunas de las instalaciones y exposiciones del museo.
Cuando vamos a un museo, en realidad pasamos poco tiempo en cada exhibición, a menos que esté bien diseñada y sea fácil entenderla y jugarla.
Siempre pasa, al inicio tenemos tantas ganas de verlo todo, que no queremos gastar mucho tiempo en una sola cosa, además, todo parece gritar por nuestra atención. En especial si vamos con críos, o nosotres mismos, como padres, que queremos que nuestro peque se emocione y aprenda y aproveche de todo lo que ofrece el museo.
He notado que somos los adultos quienes decimos "¡Ven a ver esto!" y les mostramos cómo funciona cada exhibición.
Esto pasa porque.
1- Podemos leer más rápido las instrucciones.
2- Sabemos qué cosas son las que les interesan a nuestros peques y cuando las encontramos, nos emocionamos igual o más que ellos al compartirlas.
3- A lo mejor ya habíamos venido antes o conocíamos una expo similar.
4- Podemos cachar más fácil el funcionamiento de la instalación.
5- Observamos como activaron o jugaron otras personas el juego antes que nosotros y aprendemos.
En este museo, a diferencia del Museo del Niño en Ciudad de México, no vi tantas personas trabajando como 'cuates' o facilitadores, todo era bastante intuitivo, y sobre todo se apoyaban de la guía de los padres o cuidadores, en cuanto por ejemplo, a que el material no se perdiera o se robara.
Me impresionó ver que piezas de rompecabezas o juegos como este, que tenía piezas pequeñas, estaban completos. Pienso que es un gran reto, poder mantener este tipo de material.
Las mejores instalaciones son en mi opinión, las que usan máquinas simples, afordancias (un término que significa que el que el mismo objeto te da la pista de cómo se usa). Cosas que puedes tocar, oler, mover de lugar, sentir su peso y densidad, temperatura, textura... en fin cosas que puedes experimentar con todos tus sentidos.
He trabajado en tecnología varios años, diseñando interactivos de pantallas, pero la verdad, aunque disfruto siempre diseñar para niños, en el fondo sentía que una pantalla no era la mejor forma de conectar en un museo. Y no lo digo como por ser una purista de 'ay no no, las pantallas les fríen el cerebro a los niños', si no porque, ya son muy mainstream. Son muy equis. Muy viejunas.
Quizá hace 20 años era una revolución, pero ahora estan en todos lados, incluso en tu bolsillo. A las infancias no les impresiona demasiado una tablet, como con la que ya les dejan jugar sus adultos cuando tienen que estar en una sala de espera o en un restaurante elegante. Sí, les entretiene y les gusta, pero cuando vas a un museo, los interactivos suelen ser mas complejos, pues hay que aprender a usarlos, se necesita pasar una curva de aprendizaje para el juego, además quieren siempre mostrar alguna verdad, algún téxto más bien académico, o moraleja, y esto los hace aburridos, complejos, y donde la mayoría de las veces ni siquiera se cumple el objetivo educativo.
Sin mencionar que es muuuuy común que estas instalaciones digitales dejen de funcionar. Bugs, actualizaciones, y la propia obsolecencia programada hace que las pantallas sean la opción más chafa en temas de instalaciones para museos infantiles.
Puedo entender que quienes venden este tipo de interactivos te dirán, ¡pero es que es muy práctico, porque se pueden actualizar los contenidos! Será mas económico porque así solo podrías cambiar el programa y seguirá vigente. Pero la realidad es que no. Primero porque si ya tienes que cambiar los contenidos, deberías revisar toda la expo, y segundo porque nunca pasa.
En el Museiko pude encontrar dos instalaciones que abordaban mas o menos el mismo tema arqueológico de diferente forma:
A
B
¿Cuál es más interactiva? ¿Más fácil de entender cómo funciona, cuál más disfrutable y da más juego? En mi opinión, la B. Tienes mucha mas información a través de tus dedos.
¿Sabías que los dedos, bueno las yemas de los dedos son extremadamente sensibles porque concentran una densidad inusualmente alta de mecanorreceptores?, células nerviosas que detectan presión, vibración y textura. Estas terminaciones están estrechamente conectadas con el cerebro, lo que permite identificar detalles microscópicos y procesar la información de manera casi instantánea
A ver, hay algunos casos donde las pantallas están perfectamente integradas, y acompañan la narrativa de manera espectacular, o muestran de otra manera lo que ya está en otra exhibición (como en el caso que les acabo de contar).... Pero pfff para eso se necesita una dirección de arte y de contenidos muy especial y dedicada, pocos la consiguen. (haré un post sobre esto pronto).
Y creo que es sobretodo por la falta de comunicación entre áreas, y porque muchas veces los investigadores no entienden que no se puede mostrar la información de la misma manera que lo harías en otros formatos, como en un libro, o incluso en un interactivo, pero personal como puede ser tu propia tablet, mientras la juegas en un contexto mucho mas controlado, como la sala de tu casa.
Vean que hermosa ambientación en la zona de arqueología. *chef kiss*
Con las sillitas, con las áreas de trabajo. Hermoso, todos los detalles, el color, los materiales.
Otras exhibiciones que llamaron mi atención tuvieron que ver con el role play. Tenían una casita en la que podrías jugar a que vivías en el pasado, podías disfrazarte (hasta tenían ropa para adultos), verte en el espejo y aprender actuando. Hermoso.
GRAN uso de las palancas y otras máquinas simples en varias exposiciones.
Y bueno, eso es lo que más recuerdo, luego de dos años que fui. Pero voy a seguir haciendo mis análisis de otros museos que he ido y que he amado. Por ejemplo el Palo Alto Junior Museum and Zoo, ese será el siguiente.